Directivas

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Decana - Luz Amparo Fajardo Uribe

Tanto la Universidad Nacional de Colombia, en general, como la Facultad de Ciencias Humanas, en particular, han formado a miles de profesionales, siempre bajo parámetros de diversidad, inclusión y reconocimiento tanto de las diferentes poblaciones y sus condiciones como de los territorios en los que estas habitan. La Facultad de Ciencias Humanas es diversa desde su concepción misma, pues bajo este rótulo se agrupan departamentos cuyas disciplinas tiene como objeto de estudio o bien temas sociales, o bien temas relacionados con lo humano. Esa diversidad no se hace palpable solo en sus objetos de estudio, sino también en quienes la conformamos. Tenemos diferencias ideológicas, disciplinares, raciales, de género, por mencionar solo algunas, diferencias que de ninguna manera deben ser un objeto de desavenencias, sino una oportunidad para trabajar conjuntamente en aquellos temas que pueden ayudar a la comunidad y coadyuvar para hacer de nuestro país una patria cada día mejor. Debemos, entonces, retomar la ruta que ya se había trazado y luchar por hacer de nuestra Facultad no solo un centro de pensamiento, sino un centro de producción académica y cultural. El bienio 2016 – 2018 se plantea como un periodo que históricamente debe trascender, dadas las circunstancias políticas y sociales que rodean al país. Este es el período de tiempo en el que los acuerdos de paz deberán implementarse y sobrepasar las barreras del papel. Será el periodo en el que la paz, la convivencia social, la tolerancia, el respeto por la diferencia y la no violencia deberán dejar de ser solo un anhelo, una utopía y convertirse en realidad. Como se señala en el Plan Global de Desarrollo 2016 -2018, Un hecho tan trascendental como el que se avecina de firmar acuerdos de paz abre una coyuntura plena de posibilidades para estimular el desarrollo de las ciencias sociales y las humanidades, [a fin de] reconstruir el tejido social nacional y construir un sueño compartido por todos.

Así las cosas, esta propuesta tiene como ejes fundamentales (i) el papel que nuestra Facultad desempeña en la construcción de la mentalidad de la colombianidad y del ejercicio de la paz, y (ii) las estrategias para observar, analizar e implementar desde puntos de vista diversos los fenómenos relacionados con el pos conflicto. Por supuesto, estas líneas no pueden desconocer otros aspectos que hacen parte esencial de la vida de la Facultad: el bienestar universitario y la internacionalización del conocimiento, pues uno y otro contribuyen a hacer de la vida universitaria una experiencia enriquecedora y placentera para profesores, estudiantes, administrativos y egresados. Este bienio, entonces, es un momento extraordinario para darle especial prioridad al trabajo multidisciplinar en nuestra Facultad y aprovechar la sensibilidad social que identifica a nuestros profesores, estudiantes y egresados. La Facultad de Ciencias Humanas se ha caracterizado por reconocer que en nuestra sociedad conviven diferentes culturas, lenguas de orígenes diversos, imaginarios distintos y ese ha sido el motor de muchos de los trabajos de investigación que se han desarrollado a lo largo de su historia. Estos primeros 50 años de la Facultad han estado marcados por la inquietud permanente de pensar el país y de poner a su servicio el cúmulo de saberes que en esta Facultad se desarrollan. Este bienio debe ser la oportunidad para preservar y evidenciar el carácter multidisciplinario de nuestra Facultad y trabajar conjuntamente para reafirmar que esta característica es una de nuestras fortalezas. Esta coyuntura debe llevar a nuestra Facultad, como asegura Mockus (2012), a vincular la labor que realizamos en el área de las ciencias sociales y humanas con procesos de carácter mundial que contribuyan a la investigación y al cambio cultural global; debe llevar también a que quienes la conformamos seamos mucho más sensibles frente a lo local con el ánimo de coadyuvar en la construcción de nación; y, finalmente, debe fortalecer los lazos entre lo local y lo global para alcanzar un mayor impacto social. La mejor manera de festejar el onomástico de nuestra Facultad es darle prioridad, en sus ejes misionales de docencia, de extensión y de investigación, al tema de la paz y a las estrategias para lograr el éxito en su implementación. La reconstrucción nacional comienza en el pos acuerdo y es allí donde se plantea el reto social que hace indispensable tanto la investigación en todas las disciplinas, como el liderazgo de profesionales comprometidos con el futuro del país.

 

En el concierto de la firma de los acuerdos de paz creo que el escenario que nos ofrecía la cátedra de Pensamiento Colombiano tiene que revivirse, por cuanto es el espacio perfecto para que estudiantes y profesores unan esfuerzos para anclar la paz en estos campos de guerra, de desolación y de desesperanza que nos han dejado los casi 70 años de guerra que ha vivido nuestro país. Somos varias las generaciones que no hemos tenido la posibilidad de conocer un país en paz, sino que hemos pasado la vida entera con ese anhelo frustrado. Bajo la sombrilla de esa cátedra se podrán compartir posiciones diferentes tanto de profesores y estudiantes adscritos a nuestra Facultad como de estudiantes y profesores que nos visiten y que tengan inquietudes y contribuciones alrededor de esta temática. Esta cátedra, entonces, no solo trabajará esta temática desde una perspectiva multidisciplinar. Será un espacio multilingüe que nos permitirá, así sea de manera parcial, afianzar la competencia lingüística y comunicativa de nuestros estudiantes en lenguas diferentes al español. Así podremos cubrir una parte de los requerimientos que muchas universidades extranjeras nos hacen para establecer convenios de intercambio académico de estudiantes y profesores: tener cursos, especialmente en inglés, en los que los estudiantes y profesores extranjeros puedan participar con cierta comodidad lingüística, mientras continúan con su proceso de adquisición del español como lengua extranjera. En este orden de ideas, se hace indispensable que nuestra Facultad trascienda los límites de la Sede Bogotá y lleve sus conocimientos a las sedes de presencia nacional. La paz, como dice esa expresión tan trillada, no se hace en los escritorios ni en el papel, se hace llevando la educación y el conocimiento más allá de las grandes ciudades, donde las necesidades de la población son casi inconmensurables, y donde el granito de arena que puede depositar la Facultad es visto como una gran carga de esperanza. Para ninguno de nosotros es desconocido que los cambios se dan cuando la sociedad accede a la educación, cuando tiene otras perspectivas de vida, cuando percibe la posibilidad de un futuro mejor.

 

En el contexto de los acuerdos de paz, es urgente reanimar y hacer funcionar con la regularidad requerida la convocatoria Fals Borda. Esto, no solo para el desarrollo de proyectos de investigación concebidos en grupos de investigación reconocidos, sino para apoyar tanto iniciativas individuales de investigación como la creación de semilleros. Estos últimos permitirán que nuestros estudiantes se adentren en el campo de la investigación y aprendan estrategias y metodologías necesarias para la construcción de conocimiento. En este campo, como menciona Mockus (2012), hay que tener presente que la investigación “redefine las identidades y las relaciones de las profesiones y las disciplinas”. Hoy es muy importante que la Facultad plantee la investigación teniendo en cuenta las dinámicas locales y la pluralidad con la que se asume el tiempo y el espacio, dependiendo de las condiciones de vida de cada comunidad en este momento de la historia. Entonces, la tarea que nos espera a los colombianos, y particularmente a esta Facultad, es reconstruir el tejido social en un escenario de paz. En ese orden de ideas, es necesario darle prioridad a proyectos que promuevan la paz en un sentido amplio y que permitan combatir la violencia contra diferentes grupos poblacionales como los desplazados; la mujer; los niños, niñas y adolescentes; las poblaciones minoritarias; y las comunidades LGBTI. Estas temáticas podrán ser también objeto de reflexión de algunos de los proyectos que desarrollen nuestros estudiantes de maestrías y doctorados. Nuevamente, también en este campo, se hace necesario trascender los límites de la Universidad y de las grandes ciudades. Es importante vincular en nuestros procesos de investigación a las comunidades académicas de nuestras sedes de presencia nacional. La Facultad se ha caracterizado por la producción de conocimiento pertinente en relación con los problemas básicos de la nación, las regiones y las organizaciones. Es importante que, en las sedes de presencia nacional, nuestros estudiantes y las comunidades que los rodean se vean altamente beneficiados por la presencia de la Universidad Nacional. Se debe sembrar en ellos la necesidad de formarse, de participar en procesos de investigación, de sentir que la Universidad Nacional no es solamente un campus, sino que es su universidad, que es su centro de aprendizaje y de formación. Esto les permitiráreconocer la importancia de la Universidad para alcanzar un futuro mejor, en el que existan mayores oportunidades individuales, pero, sobretodo, en el que tengan la posibilidad de explotar su capacidad para cuestionar y transformar el mundo que los rodea. El trascender los límites de la Universidad implica, además, llevar nuestro conocimiento a eventos nacionales e internacionales para que se reconozca la labor que desarrolla la Facultad y así poder influir, como tradicionalmente se ha hecho, en las comunidades académicas. No obstante, ahí no termina la circulación del conocimiento. Es imperativo retomar la política editorial de la Facultad para que, igual que en otros momentos, se desarrollen procesos editoriales efectivos que se reflejen en asegurar que nuestros libros y nuestras publicaciones periódicas se puedan llevar a feliz término con la agilidad y profesionalismo que permitieron imprimir el sello de calidad a nuestra producción editorial. El conocimiento que en nuestros libros se plasma lo reclama la comunidad académica porque nuestros docentes son reconocidos por la seriedad de sus análisis, la importancia de sus aportes y el rigor en la escritura. La política editorial también deberá, además de impulsar la divulgación de los saberes disciplinarios, (i) priorizar las publicaciones en las que confluya el pensamiento multidisciplinar, así como (ii) recuperar el conocimiento que muchos de los docentes, que ya no están hoy participando de nuestras actividades académicas diarias, construyeron alrededor de temáticas que otrora fueron motores de reflexión académica con impronta social y humanística. Adicionalmente, el área de investigación debe incidir en el desarrollo de nuestros programas de maestría y de doctorado en tanto que es, en estos dos campos, en donde se propicia la mayor producción de conocimiento. Es necesario no solo estimular a nuestros estudiantes para que continúen sus estudios y desarrollen las investigaciones que ellos llevan a cabo al interior de cada uno de los programas, sino también recuperar los sistemas de beca y ayuda económica a través de los asistentes de docencia. Vale resaltar que este último programa no solo facilita la dedicación de los estudiantes al trabajo que desarrollan en sus programas de posgrado, sino que facilita la consecución de profesores de calidad en las Unidades Académicas Básicas. Son los estudiantes de las maestrías y de los doctorados los llamados, por una parte, a desempeñarse como apoyo docente en la programación regular de nuestros cursos y, por otra, a asumir con propiedad los retos que las nuevas generaciones, los adelantos de las disciplinas y el devenir social le planteen a la Universidad.

 

Este campo debe mantener un vínculo permanente con los ejes de docencia y de investigación. Los proyectos de extensión y de educación continua deben ser el producto del trabajo que desarrollan tanto los docentes en las Unidades Académicas Básicas como los egresados que hemos formado en nuestras aulas. Los proyectos de extensión y de educación continua no pueden perder el sello de la Universidad Nacional de Colombia; en consecuencia, las actividades que allí se promueven y se desarrollan deben caracterizarse tanto por el rigor con el que se trabajan las diferentes temáticas, como por la seriedad en los procesos de seguimiento, a fin de hacerlos más eficientes y atractivos para la comunidad intra y extra universitaria. Se hace imperativo, entonces, que nuestros usuarios reciban servicios en los que la bandera sea tanto la calidad del conocimiento como la cortesía y la eficiencia en los procesos administrativos.

 

Nuestra Facultad debe implementar, aún más, estrategias que le faciliten establecer relaciones académicas que se reflejen en los procesos de docencia, investigación y extensión y que, en consecuencia, pueda generar un mayor impacto, visibilidad y competitividad de las acciones realizadas por nuestra comunidad académica. En este campo, no podemos desconocer que nuestra Facultad tiene una serie de fortalezas que nos definen. En primera instancia, contamos con un Departamento de Lenguas Extranjeras y con una Unidad encargada de la promoción de las actividades de internacionalización UCRI. Adicionalmente, tenemos, en muchos de nuestros departamentos, no solo profesores de planta originarios de otras latitudes, sino profesores nacionales que han sido formados en universidades reconocidas de diferentes partes del mundo, lo cual nos da la ventaja de ser una Facultad donde se manejan idiomas distintos. Además, contamos con una larga tradición de trabajo con redes de investigación a nivel internacional. Con esto en mente, es importante señalar que nuestra Facultad debe, por supuesto mantener la movilidad estudiantil y debe suscribir convenios y/o memorandos de entendimiento, pero debe, además, implementar estrategias de internacionalización en casa y de internacionalización de la investigación. La internacionalización en casa se desarrollará a partir de la revisión de las mallas curriculares de los diferentes programas y del trabajo en la acreditación internacional de los programas de pregrado y posgrado, entre otras acciones. La internacionalización de la investigación se impulsará a través de: (i) el fomento a las investigaciones interdisciplinarias que se realicen a nivel internacional, no solo a través de los recursos económicos que la UGI pueda otorgar a través de la convocatoria Fals Borda, sino también mediante la publicación de los resultados de las investigaciones; (ii) el apoyo a la aplicación y participación en las convocatorias internacionales con el fin de que profesores y estudiantes puedan mostrar los resultados de sus investigaciones; (iii) el respaldo en la realización de eventos internacionales organizados por la Facultad en los que participen nuestros profesores y se puedan establecer diálogos académicos con profesionales de otras universidades. En consecuencia, se hace necesario fortalecer la gestión de la internacionalización de la Facultad de Ciencias Humanas por medio de la Unidad de Comunicaciones y Relaciones Interinstitucionales – UCRI; mantener las actividades de internacionalización en los ejes misionales de docencia, investigación y extensión de la Facultad; fomentar el desarrollo de actividades conjuntas con la Oficina de Relaciones Interinstitucionales de la Sede Bogotá y, especialmente, con la Dirección de Relaciones Exteriores de la Universidad Nacional de Colombia; incentivar líderes de internacionalización en los departamentos que puedan fomentar el desarrollo de actividades internacionales; fortalecer las relaciones académicas con socios clave como lo son las oficinas de los agregados culturales de las diferentes embajadas, con el Servicio de Intercambio Alemán, la Comisión Fullbright, la agencia española de cooperación internacional para el desarrollo, Korea Foundation, entre otros.

 

En esta área es necesario reflejar procesos y programas que permitan buscar e implementar polí- ticas de convivencia al interior de nuestra Facultad. Así, además de las políticas que tradicionalmente se han impulsado en el área de bienestar, es necesario, en el marco de la nueva política de admisiones, implementar programas de acompa- ñamiento a los estudiantes de primeros semestres. Se debe desarrollar un proyecto en el que se permita que estudiantes avanzados colaboren en el proceso de adaptación a la vida universitaria de los recién ingresados. Un programa de esta naturaleza no solo permite disminuir la tasa de deserción, sino que puede ayudar a combatir problemas que enfrentan nuestros estudiantes como la depresión, las tendencias suicidas, los desórdenes alimenticios y el consumo de sustancias psicoactivas. De esta forma, serán los estudiantes de semestres avanzados que reflejen aptitudes académicas y humanas quienes nos colaborarán en este pilar de las políticas de bienestar. La implementación de un programa de esta naturaleza tiene mayor probabilidad de éxito, dado que tenemos la posibilidad de que Unidades Académicas Básicas, con especialidad en esta materia, puedan asesorarnos y brindarnos las herramientas necesarias para el logro de los objetivos. Adicionalmente, las políticas de bienestar deben convertirse en una de las principales bases para estimular la excelencia académica de nuestros estudiantes y la formación de mejores profesionales en el futuro. Por esta razón, será necesario recuperar la posibilidad de brindar incentivos académicos y económicos para que los estudiantes sobresalientes, tanto de pregrado como de posgrado, puedan participar en pasantías nacionales e internacionales. Para finalizar, es importante recalcar que la gestión de la Facultad que aquí se propone se caracterizará por la transparencia en las decisiones que se adopten. Las reglas de juego serán siempre explícitas, los procesos y mecanismos de la toma de decisiones estarán sobre la mesa, y el interés común primará en todas las acciones que se emprendan. Esta decanatura velará por la implementación de canales de comunicación efectivos que permitan el diálogo permanente con profesores, estudiantes, administrativos y egresados. Adicionalmente, estará abierta al trabajo conjunto con representantes profesorales, estudiantiles y administrativos que permitan el desarrollo de nuestra Facultad y la convivencia dentro de los márgenes del respeto al discurso, la discusión argumentada y la crítica constructiva.

 

Referencias Plan Global de Desarrollo 2016 - 2018 Mockus Sivickas, A. (2012) Pensar la Universidad. Medellín: Universidad EAFIT

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LICENCIADA EN ESPAÑOL E INGLÉS

Universidad Pedagógica Nacional

MAGISTER EN LINGÜÍSTICA ESPAÑOLA

Instituto Caro y Cuervo Seminario Andrés Bello

DOCTORA EN FILOLOGÍA

Universidad Nacional de Educación a Distancia Madrid

Contacto

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