SEÑAL QUE CABALGAMOS

 

Una educación clásica, hoy, es impensable, aun tratándose de una universidad pública, como la Nacional donde las preguntas pragmáticas, del tipo "¿para qué sirve leer a los clásicos?", parecerían por completo impertinentes. Si alguien, todavía hoy, lee a los clásicos no es porque sirvan para algo. Leer a Cervantes, a Montaigne, a Lucrecio, a Platón, a Marcel Proust, a José Enrique Rodó, nada tiene de actividad lucrativa. Por el contrario, contradice todos nuestros hábitos, el ritmo propio de nuestra época, la noción misma de cultura que en nuestros días se reduce al espectáculo de masas.
Cuando leemos a los clásicos, dice Italo Calvino, relegamos la actualidad a la categoría de "ruido de fondo", y éste es quizá uno de los servicios que todavía nos prestan. Calvino añade, con toda razón: "pero al mismo tiempo no podemos prescindir de ese ruido de fondo". Si prescindiéramos de la actualidad, de nuestro presente, para dialogar con los muertos sobre cosas muertas del pasado, haríamos simplemente un ejercicio de anacronismo, tal vez imposible. Leer a los clásicos es, por el contrario, conversar sobre el presente con la sabiduría del pasado, interrogándola y confrontándola con la dureza de la actualidad.

Señal que cabalgamos es una serie editorial cuyo propósito consiste en poner al estudiante de la Universidad Nacional en contacto con el pensamiento de humanismo clásico y moderno. Es una colección de textos muy breves, consagrados por generaciones de lectores críticos, que se han mostrado resistentes a las modas y capaces de proporcionar significados inéditos para cada nueva generación de lectores. La finalidad es mantener vivos los valores del saber, la belleza y la verdad como fines en sí mismos. La formación integral, dentro de la concepción que sustenta la idea de universidad, sólo se alcanza a cabalidad cuando se refiere a las tres dimensiones básicas de la experiencia humana: la ética, la estética y la cognoscitiva. Estos son los criterios que presiden la selección de textos de la colección.
El título, Señal que cabalgamos, pretende ligar los objetivos de la serie con el símbolo universal por excelencia de la lucha desinteresada por valores e ideales. El Quijote que reivindicamos no es el arquetipo del código caballeresco sino del humanista: el que rompe sus lanzas por ideas, y lo hace con las armas de la palabra y la persuasión, el Quijote lector, filósofo y poeta, el que se niega a cortar el hilo que ata los libros a la vida.

 


Profesor David Jiménez Panesso, 2002
Universidad Nacional de Colombia