La Facultad

La Facultad

Historia

Los antecedentes de la Facultad de Ciencias Humanas pueden ser establecidos en la creación de la Escuela de Literatura y Filosofía en el marco de la fundación de la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia en septiembre de 1867. La idea de incluir una escuela de humanidades en la estructura académica de la nueva institución provino del entonces senador liberal radical Lorenzo María Lleras. Si bien la Escuela originalmente no otorgaba títulos profesionales, todos los estudiantes de la Universidad debían iniciar sus estudios aprobando los cursos allí ofrecidos, cursos equivalentes a los estudios medios de la época. 

 

En diciembre de 1880, Rafael Núñez, para ese entonces presidente de la República, pronunció un famoso discurso ante los estudiantes de la Universidad. Allí hizo un llamado urgente para la implementación de una cátedra de sociología en sus aulas. Un año después, por iniciativa del mismo Núñez, la cátedra fue establecida en el plan de estudios universitario y en sus primeros años estuvo bajo la dirección del liberal Salvador Camacho Roldán. Esta cátedra se constituyó en el primer espacio de estudio de esta ciencia social en Colombia y en todo el continente americano.

 

La Regeneración (1878-1898) implicó profundos cambios para la Universidad en general
y para la Escuela de Literatura y Filosofía en particular. La Universidad perdió su estatuto de autonomía y quedó al mando del Ejecutivo, al tiempo que se reorganizaron los planes de estudio y todas las cátedras a la luz de los principios de la religión católica. El 9 de octubre de 1886, por medio del decreto 596, la Universidad fue reorganizada en cinco Facultades
y nació oficialmente la Facultad de Filosofía y Letras, cuya dirección fue entregada a la Compañía de Jesús en enero de 1887. Para ese entonces, la mayoría de los cursos de la Facultad se llevaban a cabo en las aulas del Colegio de Nuestra Señora del Rosario.  

 

La profesionalización de las ciencias humanas en el país ocurrió con la creación de la Escuela Normal Superior y la reconstitución de la Universidad Nacional de Colombia durante la República Liberal (1930-1946). La Escuela Normal Superior desempeñó un papel fundamental en la consolidación de los saberes sociales y en la modernización de la educación en el país. En su seno fueron fundados, el Instituto de Psicología Experimental (1937), el Ateneo de Altos Estudios (1940), el Instituto Etnológico Nacional (1941), el Instituto Caro y Cuervo (1942) y el Instituto Indigenista Colombiano (1944), espacios que pueden ser considerados como el origen inmediato de los programas académicos que décadas más tarde configuraron la Facultad de Ciencias Humanas.

 

Durante la rectoría de Gerardo Molina Ramírez (1944-1948), comenzó de manera definitiva en la Universidad el proceso de institucionalización de las disciplinas, los saberes y las metodologías para pensar la realidad social colombiana. En 1945, nacieron los Institutos de Economía y de Filosofía adscritos a la Facultad de Derecho. Dos años después, se llevó a cabo la creación del Instituto de Psicología Aplicada en el marco de la Facultad de Medicina. El Instituto de Filosofía fue elevado al rango de Facultad en 1952. Durante la rectoría de Mario Laserna Pinzón (1957-1959), se fundó la Facultad de Psicología, se crearon los departamentos de Sociología y Lenguas Modernas y se llevaron a cabo de manera oficial los primeros cursos de antropología social, historia y geografía. Por esta misma época, desde la nueva Facultad de Sociología, la primera de toda América Latina, surgieron las primeras voces que pedían la unificación de estas estructuras académicas en un mismo espacio institucional, hasta que se propuso oficialmente que conformaran una única Facultad de Ciencias Sociales.

 

La Facultad de Ciencias Humanas, en su forma actual, nació en 1966 bajo la rectoría de José Félix Patiño (1964-1966). La primera versión, constituida en marzo de ese año, recibió el nombre de “Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas”, producto de la unificación de las antiguas facultades de Ciencias de la Educación, Filosofía y Letras, Psicología, Sociología y Ciencias Económicas. Tan solo dos meses después, la Facultad cambió su nombre de manera definitiva y comenzó a ser conocida como “Facultad de Ciencias Humanas”. En el espíritu de la reforma Patiño, que buscaba centralizar la administración de las antiguas unidades académicas, agrupar áreas de conocimiento similares y crear nuevos programas disciplinares, la nueva Facultad fue subdividida en once dependencias conocidas como departamentos: Antropología, Ciencias de la Educación, Filología e Idiomas, Filosofía y Humanidades, Geografía, Historia, Psicología, Sociología, Economía, Administración y Contaduría. Trabajo social se vinculó a la Facultad como programa adscrito al Departamento de Sociología, enfocado exclusivamente a la docencia, condición que conservó hasta 1985 cuando se estableció finalmente como departamento.

 

Los orígenes de la Facultad de Ciencias Humanas son indisociables de los nombres de figuras tan emblemáticas para la historia del pensamiento colombiano como Orlando Fals Borda, María Cristina Salazar, Camilo Torres Restrepo, Mercedes Rodrigo, Álvaro Villar Gaviria, Tomás Ducay, Ernesto Guhl, Virginia Gutiérrez de Pineda, Roberto Pineda Camacho, Alicia Dussan, Milciades Chávez, Darío Mesa, Jaime Jaramillo Uribe, Danilo Cruz Vélez y Rafael Carrillo.  

 

Después de la Reforma Patiño, la Facultad atravesó diferentes cambios en su estructura académica y en los diferentes planes curriculares. Todo ello le dio un perfil específico y sentó las bases para un diálogo reflexivo de cara a las preguntas y necesidades propias de la sociedad colombiana. En 1978, los departamentos de Economía, Administración y Contaduría se separaron de la Facultad de Ciencias Humanas y conformaron la Facultad de Ciencias Económicas. En 1984, el Departamento de Filología e Idiomas se reformó para dar paso a tres departamentos independientes: Lingüística, Literatura y Lenguas Extranjeras. Un año después, se creó el Centro de Estudios Sociales (CES) como espacio para el desarrollo de la investigación multidisciplinaria. En 1994, se creó el Programa de Estudios de Género, origen de la actual Escuela de Estudios de Género, cuya fundación oficial ocurrió en el año 2001. Ese mismo año se integraron a la Facultad, la Escuela de Estudios en Psicoanálisis y Cultura y el Instituto de Investigación en Educación.

 

En la actualidad, la estructura de la Facultad se encuentra constituida por Unidades Académicas Básicas (departamentos, institutos y escuelas), Áreas Curriculares y Programas Curriculares. Las Unidades Académicas Básicas se encargan de la “administración y gestión de las actividades misionales de docencia, investigación y extensión” (Art. 44 Acuerdo 011/2005 CSU). Por su parte, las Áreas Curriculares se definen como el “conjunto de programas curriculares afines que pueden ser agrupados porque sus referentes epistemológicos pertenecen a un área común del conocimiento” (Art. 2, Acuerdo 033/2007 CSU), mientras que los Programas Curriculares son entendidos como el “conjunto de actividades académicas orientadas a la formación del estudiante y conducente a la obtención de un título” (Art. 41, Acuerdo 011/2005 CSU) (Art. 3, Acuerdo 033/2007 CSU).

 

La Facultad ofrece 13 programas curriculares de pregrado y 24 de posgrado
(3 especializaciones, 15 maestrías y 6 doctorados) los cuales se integran en 6 Áreas Curriculares y se distribuyen en 14 Unidades Académicas Básicas: Antropología, Filosofía, Geografía, Historia, Lenguas Extranjeras, Lingüística, Literatura, Psicología, Sociología, Trabajo Social, Escuela de Estudios en Psicoanálisis y Cultura, Escuela de Estudios de Género, Centro de Estudios Sociales e Instituto de Investigación en Educación. La Facultad también cuenta con 18 laboratorios fundamentales para llevar a cabo la investigación y la extensión en ciencias sociales en todo el país.  

 

 

Edificio de Sociología - 1965

Edificio de Sociología - 1965

Virginia Gutiérrez, Orlando Fals Borda y María Cristina Salazar

Virginia Gutiérrez, Orlando Fals Borda y María Cristina Salazar